Busco un poema triste
digno de esta angustia
que me acaricia el cabello
y me cierra los ojos hinchados
de tanto mirarte no venir
Busco un poema triste
corto, fugaz para leer en voz alta
y jalarme con él las cejas
que se me hunden
en los párpados
hinchados, ahogados
de tanto mirarte no mirarme
Busco un poema triste
que me diga cómo resolver estas ecuaciones
de incógnitas perpetuas
un poema que me alce los brazos
que caídos se mecen junto a mi cuerpo
de tanto aletear y no levantar el vuelo
no me faltan plumas
no me falta aire
ni razones para seguir chapoteando
en este charco de mierda
me falta un poema
triste que me hable de lamentos
del mal de amores
de esas tonterías de las que tanto se queja el hombre
yo me quejo con respeto y provecho
me quejo todo el chingado día
que si hace frío
que si hace calor
que está todo demasiado tibio
y que si puta madre a ver a qué horas llueve.
Estoy segura de que lo has hecho también
has sido el hombre más feliz del universo
y sin embargo eso no te trajo consuelo.
Fuimos y al final nada de eso valió tanta poesía.
¿A dónde vamos ahora que las guerras terminaron
y que la ONU nos rescató de la ignominia?
¿A dónde ibas antes
cuando la sangre corría por las calles?
Vamos a quejarnos otra vez,
otro ratito nomás
para matar el tiempo
y el ocio de sabernos felices
en esta tierra de condenados.
Pagué siete mil pesos para que me dijeran que apesto
-
O lo que es lo mismo, me pagué una editora, por fin, para que revisara mi
novela.
Y es que yo confiaba en este proyecto, a pesar de que navegaba
doloros...
Hace 6 meses
4 comentarios:
Dicen que naces en la primavera de la vida
yo les creo
abres los ojos después de dormir entre nieve
y los ojos te acompañan
hasta que los posas en el sol de tu vida
que te derrama bendiciones
y sigues y siguen absortos
no te has dado cuenta
que la primavera hizo lo suyo
eres flor
y como tal serás amada
¿Y cómo se supone que se pueda amar a una flor? Sobre las flores que han sido amadas he leído y sus historias me dejaron más bien decepcionada. Como la flor de El Principito, egoísta y vanidosa, se creía que podía defenderse de feroces bestias con una sola espina, pero lloraba por un biombo para poder pasar la noche. No, preferiría ser un cactus, para no decaer en el momento de la absoluta soledad ni en el más extremoso de los climas. O un árbol de hoja perenne, perdido en algún bosque virgen. Eso podría ser mejor.
Gracias por el comentario. Espero que continúe leyendo, anónimo lector.
Yo creo que usted ha amado a más de una flor. Seguramente. Sobre la mesa, o en la orilla de la ventana, qué sé yo. Que son efímeras, sí, pero qué va, la vida es un soplo. Por cierto, la investigación reditúa, la creación, con mucha suerte en la vida del creador. Gracias por su respuesta. Siga creando, singular creadora, y uno seguirá leyendo.
Siniestra Abundancia
Siniestra abundancia de miedo que tengo al darte palabra.
No espero respuesta de ilusas mentiras que tienes guardadas.
Si contara las vidas, las vidas que han dado su nombre por ti
y si fuera el destino un amargo oráculo que lleva hacia mí,
¿por qué el aire anuncia el otoño con viento entre ramas?
Mi lengua cortada y mis labios salados explotan
aullando de ausencia de ti.
Una tortura perpetua
aquel llanto sumido en las sombras;
el mismo sollozo de antaño
quisiera romper mi razón.
Como el frío candente que siento al perderte,
y mi cuerpo cortado
y tus labios ahogados
no encuentran respuesta.
Y si yo preguntara cuándo he perdido este juego
algún valiente alzaría
la suave voz y diría,
como quien toma la vida,
la envuelve en sí mismo
y se tira al abismo por el mero placer de nadar:
¡Qué tan corto es el tiempo! ¿Y seguir aguardando?
Mas todos los días me hundo.
¿Por qué aspiro en el humo tu aroma
embriagante y brutal?
Siniestra abundancia de todo;
de todo, menos de ti.
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