Estimado señor B.:
Está usté muy jodido. Salir en domingo... no sé, la neta no sé. Veamos, si le pregunto a mi blog, todo esto indica que cogeremos y el único que se va a venir es usté, porque de a ratos se me antoja demasiado bien portado como para siquiera excitarme con la idea de su penetración. Ni el toqueteo me emociona. Ni sus besos. Ahhhhhh, nuevamente me acuerdo, ouë, je me souviens, el mapa de mi memoria se abre mágicamente y un dedo pulsa el nervio de su carretera y las sensaciones regresan, apenas difuminadas en trasposiciones de hologramas. El pedo con mis recuerdos es que me construyo toda mi historia y yo me veo como el narrador en tercera persona, con acceso sólo a mi propia conciencia y especulante de la conciencia de los otros. Por eso Hugo dice que yo estoy loca y abre los ojotes cuando le vomito todas mis deducciones, inferencias y demás. Pero tengo razón, lo sé. Lo que recuerdo de usté son sus poemas, pero no el sabor de su boca, ni si me gustó o no.
Señor B., ¿qué quiere de mí? Por favor, directo al grano, para saber si le tengo que decir a mis otros amigos que ya no me busquen para coger o si puedo tener la cartera de clientes abierta todavía otro rato. Me preguntará sobre mi historia, todos lo hacen. Le contaré mentiras sabrosas, paladeables, sobre mi trágico pasado, mis padres divorciados, mis aventuras con treintañeros, mis cogidas insólitas, mis inclinaciones homosexuales y, si la noche lo permite, le confesaré sobre mi embarazo prematuro. Y lloraré un poco. Hay que hacer todo el trámite. Incluso, cuando me vaya a dejar a mi casa, el jugueteo estúpido de vernos un rato antes de que abra la puerta de mi casa y como el martes pasado, me abrace largamente. Los latidos de mi corazón también serán falsos, porque sabré que lo tendré lo suficientemente cerca como para que escuche de mi franquísimo pecho una bolsa palpitante de agua jabonosa y roja.
Señor B., me hubiera gustado ser un poco más delicada en mis maneras y tratarlo suavemente, pero estoy chapada a la antigua. La mamá de mi exnovia me dijo que a los hombres hay que tratarlos como a la mierda: de lejos y con un palito. Bueno, pues he aquí mi ejercicio magistral de la lección recibida. Quién sabe qué hilos pueda usté tramar en la cubierta de mi desgarrado diario.
Nada nuevo en la página dos del libro de la seducción, señor Kundera, nada nuevo. Los hombres siguen portándose como ratas y las mujeres como coladeras. El mundo por fin se vino...pero hacia abajo.
Pagué siete mil pesos para que me dijeran que apesto
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O lo que es lo mismo, me pagué una editora, por fin, para que revisara mi
novela.
Y es que yo confiaba en este proyecto, a pesar de que navegaba
doloros...
Hace 6 meses
7 comentarios:
"Los hombres siguen portándose como ratas y las mujeres como coladeras"
pinches apretados, me ha gustado la bio-ficción narrativa.
:3
me acrode que quiero escribir un post muy largo y muy profundo sobre los orgasmos fingidos... aunque seguro me va a salir simplon y aburrido.
2 semanas ma sy me voy!!!
que onda con tu palabra verificadora como de mil caracteres?!?!?!
Tere: Gracias! Exploraré metáforas de otro campo semántico, jojo.
Diabla: el arte de engañar es un juego peligroso ¬¬ hay que andarse de puntitas en la obscuridad.
(jajaja, yo no propongo los mil caracteres! no tengo ningún poder sobre eso .-.)
No somos tán malos. Solo algunos. Y eso a veces hasta es atractivo. =/
saludos !
Es MUY triste que esto resulte atractivo, no sé cómo puedes defenderlo. Qué horror.
(Al fin y al cabo todo es ficción, no te lo tomes personal).
¿Verdad que sí? Muy triste y todo. Me cagué de la risa con lo de la mamá del ex-novio. Mi mamá también lo dice bien seguido. Está muy güeno el testo.
Jeje, la razón de las madres...no tiene precio.
Gracias!
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