6.sep.08
¿Por qué te mueres en el recuerdo? Las margaritas no han sabido darte lo que buscaste en el amor. Tal vez tu camino no es éste, sino la soledad.
María Soledad De Mi Cabeza, te bautizo.
Y en las estrellas buscas el brillo que te robaron los años amargos, llenos de hombres despiadados, hambrientos de lágrimas, lágrimas de amor y de placer. Los que te comieron el corazón a pecho abierto, después de comerse tus senos, ¡ésos merecen castigo! ¿Será el olvido el mejor de ellos?
No, María, no te dejes caer en el vicio de la garganta caliente y los sobacos mojados. Corre, María, corre. Tu destino es correr para olvidar, para secar todos esos fluidos que escurren en tu cuerpo y que son ajenos a ti.
¿Cómo fue que llegaste hasta aquí? ¡Qué espinoso camino escogiste para envejecer!
Ya tu canción se ha cansado de madrugar. Es que no sabe en dónde demonios estás. Se le gastaron las cuerdas a esta guitarra y a esta voz.
¡Oh, María Soledad De Mi Cabeza! Tus cabellos ya no son negros y espesos; a tus puertas ya no hay hombre alguno que entre. Hoy por fin usas la cama para dormir. Te desparramas en ella y la abrazas como lo hiciste a tu dolor.
¡Despierta ya, vieja! No has visto la luz del día ni de otros ojos desde que amaste a esa mujer. ¿Reconocerás el verde y el rojo? El verde que habitaba en esos abismos amados; el rojo marchito de los labios que no te tocó besar.
Olvídala ya, María. Que sólo te quede el flagelo de su desinterés. Has hablado de ella en el cielo y a donde quiera que has ido. Fue tu maldición. Es hora de llorar por ti.
Que una bandada de ángeles te lleve a tu descanso.
1 comentario:
wow! Muy fermoso :)
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