21.oct.10
"Recuerdo que el amor era una blanda furia..."
Eduardo Lizalde
En este momento prefiero alimentar mi motor con otras cosas. No tengo ganas de escuchar música, ni de leer, ni de salir a pasear, ni de hablar. No sé si ya he llorado todo lo que tengo que llorar. Tal vez hasta que vea a mi madre y a mi Sol dejaré de hacerlo, porque esas mujeres son mi centro y sé que pueden ver más allá, en la misma dirección que yo, pero con otros ojos y que sus miradas dan luz a lugares que la mía no toca; sus caricias son las únicas que me pueden sanar. Ellas son las que me pueden recoger de este pegajoso suelo, tienen la fuerza para volverme a armar, porque me estoy cayendo a pedazos irregulares que llueven tóxicamente sobre esta ciudad, testigo de mis rompimientos.
Me pregunto si es el aire lúgubre de este mes de octubre o el exceso de monóxido de carbono u otros venenos lo que nos deprime, nos aplasta y nos deja sucumbir ante las tentaciones de la tristeza.
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