Muero por tener tu cabeza en mi pared, tu corazón en cucú y tu lengua nadando en la pecera de Cachalote. Todos juntos mirando sin mirar, callando sin amar.
Una explosión moverá los sentidos de lugar, donde el éter y la hiel se fundirán en un ser que no tenga que dormir, que no tenga que beber y ser tú-tú-tú por todas partes.
Entender que como gato te arraigaste a los recuerdos de mi cerebro reptiloide, tan carnal y sutil.
Sin herida no respira
Sin el insulto no camina
Alienada de sí misma
Se aleja cuando se acerca a tu especia
Amarga y picante
No sirve para la fruta
Sino para matar animales
Gatas nocturnas como yo
Curiosas y cobardes
Negras y humeantes
Despeinadas por el pasado
Relamidas por el futuro
Que de oídas no se olvida
De hurgar en la basura
De pie pretende caer
Sin esquivar las fauces
De las alimañas
Hambrientas de almas
Trapecistas del circo del infierno
Donde Satanás monedas arroja
Con resortera
Sin congoja
A los rostros de las gatudas
Así me amas y así me quieres
Extraño
Destino
El ojo amarillo busca una presa
Y te pones perfume de ratón
Para cazarme tú a mí
Despiadada.
Por eso muero por tener tu cabeza en mi pared
Tu torso en mi cama como almohada
Y tus extremidades por doquier sirviéndome de palillo accidental
Monstruo ciempiés
Ensalivada y enjuta
Sin rastro, sin ruta
Aunque te gano
A cuestas y en vano
Me muerdes la mano
Mientras con la otra te corto en pedazos
Los ojos de las moscas brillan cuando te ven
Tus historias las reparto
Con otros gatos sarnosos
Trapecistas
Malabaristas
Saltimbanquis maltragados
Nos relamemos las pestañas
Cuando tus gritos desgarran las mañanas.
Pagué siete mil pesos para que me dijeran que apesto
-
O lo que es lo mismo, me pagué una editora, por fin, para que revisara mi
novela.
Y es que yo confiaba en este proyecto, a pesar de que navegaba
doloros...
Hace 6 meses
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