No eres la mitad que me falta,
¡pero, híjole, cómo me gustas!
Por eso, seré perra de siete garras para ti:
Cuando vengas a mí
tan ingenua y creída
te agarraré del cuello
y escupiré en tu boca.
Tomaré tu pelvis y morderé tus caderas.
Te haré manita de puerco
mientras beso
los lunares de tu espalda.
Vendrás, lo huelo, Ego lo implora.
Mi mano
marcará el camino
desde tu rodilla
hasta el río fronterizo
donde tu América y mi México no se entienden
Y cuando mis uñas toquen el gajo correcto
te dejaré caer sobre tus pechos
para que no extrañes
el calor del suelo.
Entones tendrás un nombre para mí
y yo habré olvidado el tuyo.
Pagué siete mil pesos para que me dijeran que apesto
-
O lo que es lo mismo, me pagué una editora, por fin, para que revisara mi
novela.
Y es que yo confiaba en este proyecto, a pesar de que navegaba
doloros...
Hace 6 meses
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