Tributo a la audiencia

Tributo a la audiencia
"The show is over" by Matthias-Haker

martes, 11 de noviembre de 2014

Como en National Geographic

Una vez traté de conocer gente nueva. Fue horrible, tenían cara de que me creían todo lo que les estaba diciendo. La gente estaba formada una atrás de otra en frente de mí y yo sentada en una silla de plástico roja con un letrero de Coca-Cola en el respaldo. Las preguntas de cajón me empezaron a tragar como si fueran ataúdes. Llegó un momento en el que dejé de escuchar lo que me estaban diciendo y empecé a imaginar los músculos de sus caras, tendón por tendón, hilo por hilo flotando, separándose de su cráneo como si nos hubiéramos quedado a gravedad cero y no hubiera cohesión de nada con nada. De fondo un bajo se tocaba solo, sus cuerdas vibraban. Tummmm. ¿Que de dónde vengo? De la Luna, señor. ¿Que qué estudié? Anatomía, pero en mis ratos libres mando cartas, responsos para mis queridos amantes. Qué cuencas tan redondas tiene. Qué galante, pero no puedo darle mi celular, no sé quién es usted, que de perfil su cráneo me recuerda tanto a un Hommo erectus, de esos que pasan en National Geographic. Apuesto a que pela plátanos sin usar los pulgares. ¿Sí sabe qué son los signos ortográficos, que Venustiano Carranza no es un héroe de la Independencia, que ahora mismo es primavera en el hemisferio sur? No. Aquella muchacha me pregunta que cuál es mi color favorito. El color piel, le digo. Color piel, pero no le digo piel de quién y ella piensa que ese color es el rosa salmoncito. ¡Plop, allá va su ojo! Tum, tum, tummmm. No, no tengo Facebook ni televisión, me la paso el día leyendo como cerdo. No, no me gusta Caballo de Troya ni Ildefonso Falcones. Tummm tum. Qué desorden hace todo ese cabello suelto sin la cabeza donde pertenece.
      Tummmmm.
     Todos ustedes se disipan una célula a la vez. Hablan y hablan, su saliva me toca la cara pero no me están diciendo nada. Ojalá pudieran reordenarse y materializar al objeto de mi amor. A ver si leyendo, a ver si mirando el cielo. Nomás quiero que se hagan a un lado, a ver a qué conclusiones llego. No me salvaré del tedio de sentirme resollando, de ser irremediablemente yo por todos estos lares, pero me salvaré de ver en ustedes todo aquello que me molesta tanto de mí misma.
     Tummm.
     ¡Mira, Carla, tu lengua!

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