El cuerpo se acostumbra a una dosis de cansancio,
cuando ésta no se alcanza,
me siento a leer poemas
para llorar hasta quedarme dormida,
porque Poesía es la tristeza en la que me acongojo,
porque hay poemas que me hacen recordar
todo lo que en realidad no logro.
Hay poemas que me hacen amar la vida
o querer terminar con ella, ya que
después del poema, todo se vuelve trivialmente absurdo.
Insportable.
Hablo bajo por las horas que le sobran a mi desvelo.
A veces tengo que permanecer sentada
para no sentir la Muerte escalándome por las piernas,
que de todos modos llega.
¿Por qué agujero iracundo
se habrá ido la luz de mi vida?
Prométeme que olvidarás estos versos,
es lo menos que puedes hacer por mí;
puesto que he abandonado toda esperanza
a las puertas de tu hogar,
sólo para confirmar que Infierno eres tú, Amargo y Venerado Tiempo.
Pagué siete mil pesos para que me dijeran que apesto
-
O lo que es lo mismo, me pagué una editora, por fin, para que revisara mi
novela.
Y es que yo confiaba en este proyecto, a pesar de que navegaba
doloros...
Hace 6 meses
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