No hay nada bonito que quisiera decir hoy. Todo fue tan ridículamente prometedor a pesar de lo fortuito. Y nada, no salió nada. Tengo sueño y por más que duermo no me siento repuesta ni con ganas de seguir "adelante". Pa' qué. Si estuvieras hoy aquí eso te contaría, pero andas tan lejos. Le hablo y le hablo al viento, pero ya me di cuenta de que el cabrón tergiversa mis palabras y las convierte en arrullos, por eso ya te dormiste y no viniste cuando te llamaba. No hay número a donde pueda llamarte y decirte "te extraño mucho, no sabes cuánto me haces falta", ninguna bocina que pueda levantar ahora se podría comparar con sentir tus manos peladas recorriéndome la cara. Nada. Nada prometedor, como te digo. ¿Cuánto hace que no nos miramos? Y los dos sabemos que es extremadamente estúpido contraer y fiscalizar. Pinches palabras. Yo lo que quiero es tocar y hablar, aunque los postestructuralistas se emperren en decir que la comunicación no existe, yo sé que tú me escuchas o, en su defecto, me lees. ¿No hay algún tren que pueda tomar para ir a donde estás y regresar? Sería el tren de la desgracia, ¿no crees? ¿Te acuerdas de esa vez en que te miré de reojo y me dijiste quién sabe qué cosa? Yo me acuerdo de que una vez me acariciaste tremendamente la mano, pero estaba quemada por el cloro y en vez de sentir bonito me estaba ardiendo, pero no te dije nada porque no quería que te asustaras y me dejaras de tocar. ¿Estuvo mal? El cariño huye hoy de mí y no tengo intenciones de tomarlo por la cola para que no se vaya. O sí. O no. Y así me la llevo.
¿Podrías escribir, por favor, un final feliz para mí? Yo no tengo creatividad para eso. Algo que no sea muy húmedo, sólo para variar. Algo que sea de verdad feliz, como las películas de Pixar o algún cortometraje lindo de Gobelins. Nada circular, nada como la cinta de Moebius, porque siento que este viaje ha durado demasiado, como que un buen día se me va botar la canica y voy a desmadrar el gancho de mi vagón para por fin quedarme atrás (¿No crees que de algún modo ya empecé a hacer eso?). Ya sé, yo y mis pinches amenazas, siempre es lo mismo. La verdad es que sólo estoy esperando volver a verte para poder decir "te quiero". La vida es más fácil contigo.
Sólo hablo de mí. Yo. ¿Debajo de mi suéter quedó el "nosotros"? Tal vez sólo quede un poco por debajo de mis pantaletas.
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