Podría simplemente decir que lucharé por ella, pero todos sabrían que es una vil mentira. No es que no me importe, es que simplemente no es justo. Me han preguntado que por qué no se lo digo cara a cara. La respuesta es simple: porque no se lo merece. Uno puede tener el coraje para hacerlo las dos primeras veces, agarrarse las lágrimas y esconderlas bajo la nuca y preguntar ¿Por qué, por qué me hieres? Pero la tercera es de estúpidos o de masoquistas. No me gustaría pasar por ninguno ahora. Quisiera hacer de esta una historia de dignidad, pero no sé si podré hacerlo. Uno se tiende al sol esperando ser amado, ser tratado con amabilidad y elegancia. Después uno se entera de que los demás pueden sacar las garritas y venir a afilarse en la panza del que espera. ¿Cuál es el límite entre la ingenuidad y la necedad? La necedad de creer en que se puede encontrar a alguien bueno, alguien genuinamente bueno para cohabitar esta tierra. No podría pedir alguien que no se equivocara, pues sería idiota. Sólo resta esperar a alguien bondadoso que tenga el coraje suficiente para decir la verdad, para decir lo siento, me equivoqué, no eras tú quien me la debía. Me pregunto a qué edad nos inculcan el miedo a la verdad, a qué hora se vuelve algo indeseable. ¿De qué sirven las mentiras si de todos modos la verdad está ahí, entre líneas? Para ser cobardes. ¿Y para qué sirven los cobardes? Para tratar de equilibrar la balanza. Dios, ¿por qué no me hiciste resistente al agua? Me escupen y me deshago, como el papel de china.
Pagué siete mil pesos para que me dijeran que apesto
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O lo que es lo mismo, me pagué una editora, por fin, para que revisara mi
novela.
Y es que yo confiaba en este proyecto, a pesar de que navegaba
doloros...
Hace 6 meses
2 comentarios:
Hey. Di con tu blog de pronto. De hecho algunos de los temas que mencionas ya los he abordado yo también.
Me gustó. Tenemos puntos de vista similares en algunas cosas. Y qué bueno que seas de los que no abandona su blog, es algo que no debe terminarse. Te envío saludos.
Muchas gracias por el comentario, atento lector. Con un poco de suerte, podremos compartir y debatir. Pronto visitaré su blog y dejaré mi propio comentario.
El blog es un vicio, ciertamente. Presiento que tendré que inaugurar otro, etapas pasan y es necesario renovarse para hablar con otro tono sobre las mismas cosas.
Un saludo de vuelta. Espero que nos volvamos a leer.
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