Tributo a la audiencia

Tributo a la audiencia
"The show is over" by Matthias-Haker

sábado, 19 de enero de 2013

Una postal más en nombre de la envidia

A veces te extraño y no tengo ganas de explicar por qué. No me imagino cómo seríamos si hoy estuviéramos juntos como pareja.  Quisiera que me volvieras a escribir, que insistieras otro poco y me dijeras "es que no imagino la vida sin ti", como cualquier actor de ese canal para súperestrellas nacionales. Vi una foto idiota con una frase conmovedora, me imaginé que a ti te gustaría y la compré como postal. Tal vez escriba un pequeño cuento o poema en él y te la envíe al otro lado o vaya a la casa de tu mamá, en donde tal vez duermes ahora con otra mujer ahora que tienes vacaciones. La deslizaría por debajo de la puerta. Probablemente sería a eso de las cinco de la mañana, tocaría muy fuerte, esperaría treinta segundos y volvería a tocar para que te levantaras asustado a corroborar lo que tus oídos oyen. Sí, mi amor, están tocando la puerta. Quédate aquí, déjame ir a ver qué onda. Te pondrías una playera y volverías a oír los golpes sobre la puerta. Si tu perra sigue viva, ladraría dramáticamente para decirte que alguien vino a despertar a todos. Bajarías descalzo, verías una sombra de pies del otro lado, te quedarías quieto al calce de las escaleras que acabas de bajar y con voz firme preguntarías quién y esperarías la respuesta. Al bajar la vista nuevamente verías un rectángulo sobre el suelo. Dejarías de escuchar el ruido de afuera, la perra seguiría ladrando sin hacerte caso cállate, cállate ya. Verías la postal, leerías la frase, leerías el reverso por encimita y verías mi letra, reconocerías mi nombre y en cortísimo abrirías la puerta, te asomarías con los ojos muy abiertos, voltearías a un lado luego al otro. Te pondrías tus tennis blancos sin amarrar las agujetas y ella te preguntaría qué pasa, quién era, a dónde vas, ahorita vengo, no vayas a salir, ella se incorporaría cubriendo sus pechos con la sábana, así bien cliché porque una siempre lo hace con la esperanza pendeja de verse más sexy que con los simples pechos al aire. Atontada, se quedaría ahí sentada medio arropada, tú saldrías disparado para ir detrás mío, te estarías preguntando cómo es que llegó aquí, cómo pasó la reja sin llave, ¿habrá venido en coche?, ¿habrá venido sola?, ¿habrá sido ella misma o mandó a alguien en su lugar? Puta, no terminarías nunca de preguntar, ni siquiera al regresar a casa con las manos temblorosas y los pulmones vacíos para encontrarte jeta a jeta con esa semiadolescente ocupando mi lugar.

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