Tributo a la audiencia

Tributo a la audiencia
"The show is over" by Matthias-Haker

viernes, 6 de mayo de 2011

El globero

Estoy buscando nueva casa, la situación con mi papá desempleado se ha vuelto francamente insoportable. Antes se quejaba de cuando cogía con mi novio en la casa, pero ahora se me está regresando el karma. El karma...nunca falla. Te lo digo, uno se debe de andar con cuidado con las cosas que hace aquí y allá, todo se regresa, me consta. Por ejemplo, la semana pasada que todavía eran vacaciones yo estaba que chillaba con su maldito ruido. Y no tenía a dónde irme. Todos los días estuve saliendo de la chamba del café pasadas las once de la noche y cuando mi papá venía por mí, traía a una vieja sentada en la parte delantera de la camioneta. La primera vez me llamó al celular para prevenirme que venía con Mengana una amiga de No Sé Dónde a platicar de negocios a la casa (¿A las doce de la noche? No mames...). Luego, me pidió que les preparara de cenar. Yo dije va, al fin que estoy de buenas, me fue chido de propas, igual y me consiente luego él.
Después, ya, me quería dormir, eran las malditas dos de la mañana, estaba hasta el culo de cansada, me fui a mi cuarto y me puse Le Phare para amortiguar sus risotadas imbéciles mientras trataba de pegar los párpados.
De repente dejaron de reír. ¿Se habrán salido? No, no escuché la puerta. Y madres, que escucho el besuqueo (aún más atropellado e imbécil que las risotadas de mi cincuentón padre), el jadeo, un par de pasos, empujoncitos, sillas arrastradas, la puerta cerrada de la recámara. Bueno, dije, al menos cerraron la puerta. Pero oh demonios, "¿a qué le tiras cuando sueñas, mexicana?", me diría Chava Flores, "¿a que en tu casita de infonavit (diseñada por bachoco, es decir, tamaño huevo) basta con cerrar la puerta de triplay para no escuchar a tu cincuentón padre cogiendo con desconocidas?". Pues soñabas (¡abas, abas!). Y me hubiera gustado soñar, sí, pero con cerdos rellenos de cocaína siendo exportados a los united states of gringolandia (una vez sí lo soñé), en vez de los susurros ¿Tienes condón? Se desabrocha de enfrente. ¿Segura? ... ¿Tienes tijeras? (¡Tac!) Me debes uno. Jejeje. ¡Shhh! Sisísí... ¿Tienes viagra? ¿Tienes lubricante? ¿Tienes sífilis?
Chale, éste se consiguió una encuestadora del seguro, no una amante.
Más arriba, más, más, ¡más! Ay nononono, más abajo, más abajo... ¿Ya entró?
Decidí ponerme los audífonos. Después de hora y media de escuchar Rammstein (Du, du hast, du hast mich...!) Me quité los audífonos por enésima vez para ver si ya habían terminado.
Ya me voy, no yo te llevo, mejor me pido un taxi, ¿no quieres que vea en dónde vives o qué? No, es que no quiero que veas a mi marido.
Me arrepentí de habérmelos quitado. Me enrollé en mis cobijas y me puse a meditar sobre la hambruna mundial hasta que me quedé dormida.
Esto se repitió TODA la semana. Por eso hoy compré el periódico y me vine a Plaza de Armas a ojearlo mientras me como este raspado de limón.
¿Y tú, cómo te llamas?

No hay comentarios: