Tributo a la audiencia

Tributo a la audiencia
"The show is over" by Matthias-Haker

sábado, 19 de febrero de 2011

Pájaro en mano

Estoy súper aburrida, mano. Ando de zorra, tengo unas ganas de coger horribles, puta, a la que se deje, me la chingo. Aunque te dé envidia, es la verdad. La última estuvo sabrosona, pero anda con sus mamadas de que no sabe qué hacer con otra vieja que le está tirando el can y me da a entender que quiere que yo le pida que la mande a la verga. Ni madres, si la quiere mandar a la verga, pues que se amarre los ovarios para hacerlo solita, ya está grandesita. Cuando yo mandé a la verga al otro pendejo, yo solita me armé de las ganas. Y eso porque ya estaba jodiendo mucho la madre con sus joterías de ay, que te quiero morenita, que eres mi vida, si me vas a dejar, mejor mátame. Si te quieres morir, mátate tú, pendejete. Qué maricas, ¿no? Andaba muy necesitado el wey. Ah, pero no fuera yo la que le pidiera que se quedara porque se hacía de rogar el nene. Son un desmadre, pero funcionan como con un botón: les pides que se queden, te la mientan; se la mientas, y se te pegan como sanguijuelas y después una ya no halla qué hacer con ellos. Es muy cagado. Es condicionamiento clásico, muy pavlovriano. Aunque luego me encontré con un wey que no funcionaba así, muy cagado también, ya me había acostumbrado a hacer lo que se me daba la gana y llegó él y zas, que me doy en mi carita. En fin, yo creo que todos tienen su modito, su botoncito. Digamos que de alguna manera se lo hallé, pero es un poco más complicado de lo que esperaba. Muy sui generis, el tipo, me dio para jugar un buen ratito, como una madeja bien enredada.
Y luego los pendejetes que nada más te quieren coger creen que te tienen que conquistar con flores y esas mamadas para que aflojes. No saben que ya existe el nuevo modelo de mujer que no se anda con rodeos y que con un "¿Qué onda, reina, jalas o te ahorcas?" aflojan. No. Todavía andan sueltos por ahí esos patanes de cuello blanco que hasta se gastan en mandarte mensajitos TO-DOS-LOS-DÍ-AS durante dos semanas enteras diciendo Hola, buenos días, cómo estás, esperando que te gastes todo un peso (más I.V.A.) en contestarles Bien, y tú. Ni vergas, pinches hipócritas de mierda. Para que al final te salgan con que quieren una amistad cariñosa. Y te quedas con cara de ¿y para esto me hiciste perder mi valioso tiempo, hijo de la chingada? Que te digan al chile, ¿no? En vez de andarte dorando la píldora.
Pero te decía que ando bien caliente, lo que sea que se mueva me lo quiero coger al instante. Tal vez sea una condición crónica la mía. Calentura crónica, debe de llamarse. Ninfomanía, para los cuates...¡Wey, te estoy diciendo que ando bien caliente y tú no mueves un dedo! ¿Para qué crees que te pago, idiota?

2 comentarios:

Crates dijo...

interesante personaje

Acróbata dijo...

Jaja, es una lépera, me disculpo en su nombre. De vez en cuando le da por contarme sus cosas.