Tributo a la audiencia

Tributo a la audiencia
"The show is over" by Matthias-Haker

lunes, 6 de septiembre de 2010

Misiva impersonal


Te quiero escribir una carta mientras estoy luchando conmigo misma, porque de a ratos no me dan ganas de quererte, quiero ser de hierro, una mujer de cera al menos, pero no puedo, simplemente no me puedo contener. En realidad no tiene ningún caso contenerse. Porque al final, aunque finja que no lo estoy sintiendo, ahí está, palpitándome las sienes, arañando los pensamientos.
No quiero tener revelaciones esdrújulas, me nefasteo muy fácil. Hoy me siento lúgubre, muy debajo de mí misma. Mis energías huyeron, se tomaron un ligero descanso, pero se les olvidó llevarme con ellas. So, lo que me queda es medio acomodarme y arreglármelas solita mientras no están aquí y seguir medio haciendo mis tareas, estar más o menos despierta en clase, tratar de no salir corriendo de mi trabajo. De repente una serie de “quieros” empiezan a golpearme en la cabeza, esa maldita voz que me orilla al abandono. Paradójicamente, mis abandonos se vuelven piedras para mi saco, cuando se supone que debería de huir para ser más ligera, pero no lo logro. ¿Será que logro darle peso, léase sentido, a mi ser abandonando?
Ya me cansé de estar en el mismo lugar. Algo más quiero mover. O no, ya me quiero estar en paz. Quietecita. Calladita. Juntando las palabras como piedras para lanzarlas luego sobre el río y hacer patitos, ña ña.
A veces me agobian mis aspiraciones cósmicas. Otros días sólo quiero caminar y seguir tejiendo muy en mi mundo, sin preocuparme por mis reverberaciones efecto mariposa.
Quiero seguir el flujo de mi pensamiento y me doy cuenta de que todo él se dirige hacia ti. Es insoportablemente cursi, pero algo en mí me empuja a ello, algún maldito día me tenía que pasar y me haces preguntas apocalípticas que ni siquiera se me había ocurrido pensar y no sé qué responder, tengo miedo de hacer promesas, porque en cualquier momento uno se puede contradecir, violar, castigar y resultar lo contrario a lo que se buscaba en un inicio. ¿Cómo es que se creen que se pueden cumplir las promesas? No es cierto, el nunca no existe, ni el por siempre (excepto para señalar a la muerte). No te puedo prometer nada, porque soy débil, y no tengo tanta fe cómo parece, a lo mejor puedo decir que sí, pero por dentro ruego porque se quiebre. ¡Estoy maldita, soy sólo sal y a veces mentir me sale tan bien! Yo qué sé sobre la ingenuidad, sólo soy ingenua cuando me conviene salir herida. Jamás lo confesaré en voz alta, estas palabras me superan. ¡Quién sabe por qué estoy contigo e invierto tiempo y cariño en ti si tú desde el inicio predijiste una desgracia! ¿O sí lo sé y no lo quiero admitir? Carajo, ¿quién demonios somos? ¿Quién eres tú y por qué te dejo que estés cerca? ¿O acaso sólo te estoy haciendo creer que te estoy dejando cerca y sólo soy carnada para cazarte y comerte después? ¿No te ha pasado por la cabeza que estoy fingiendo? Seguro que sí. Pero a la vez no. Yo soy así, soy siempre un sí y un no, blanco y negro, no gris, claroscuro, casi ciega, un desmadre acomodado, encuentro siempre mis afectos regados entre la paja y el lodo, y como puedes suponer, me los topo porque se me clavan en la yema de los dedos. Y así te irás encontrando con mis recuerdos, como las agujas, te harán sangrar mientras escarbas en la paja, sobre todo si te acercas descalzo. No soy un hogar al que puedas volver, por más que lo quiera lograr, no lo soy y no lo seré. Lo entiendo llanamente, ¿y tú? Mejor lárgate, vete ahora que no has comprometido lo que estás a punto de dar. Regresa por donde viniste, sobre tus pasos y borra las huellas para que no pueda ir tras de ti. Déjate y déjame en paz, que no estoy, no estuve ni estaré aquí.

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