10.ene.10
Se me ocurren ideas perversas y tengo que expulsarlas porque no me caben en el cuerpo. No puedo evitar mi instinto de abandono, me excita. no pertenezco a ningún lugar, ni siquiera al santuario de mi cabeza. Me traiciono a cada instante. Cuando traiciono a alguien más, siento que hago justicia y obedezco a la orden del equilibrio universal; restablezco el balance para que otra persona pueda perdonar y hacer uso de su propia porción de justicia. Traiciono para que no tengas que cargar con esa culpa, te doy licencia para odiarme.
Tengo la gloria de que me conserves en tu memoria.
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