¿Qué queda por desarmar, por destruir, por desgarrar?
Dejé tanto aliento sanguiloniento en el rastro
que ya no puedo sino quedarme a esperarte en esta sillita de madera
¿Con qué arma me sorprenderás mañana?
Ya el único daño que no espero que me hagas es amarme...
1 comentario:
Jajaja. Que se enemore alguien de ti siempre suele ser un dolor decabeza
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