Mi cuerpo busca en las verduras lo que te rehúsas a darme. Abro el refrigerador, saco una zanahoria, y antes de hacerla caldo le pregunto: “¿Me quieres, bella zanahoria?”...
Su respuesta me parece más cálida que tu ausencia.
Traspapelaciones delicadamente rescatadas de las garras del polvo y las chinches comepapeles, que sean provechosas para quien en ellas encuentre alguna especie de consuelo.
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