Tributo a la audiencia

Tributo a la audiencia
"The show is over" by Matthias-Haker

lunes, 29 de diciembre de 2014

Capítulo 1

Qué día tan culero acabo de vivir. No son los acontecimientos, sino la actitud con la que los vivo. Mi mal humor estuvo rebosante y no supe ni cómo cortarle la espuma. Lo único que hice fue cocinar y lavar el refri. Estuve como hora y media en la calle y me odié allá afuera, no sin razón alguna (rara vez actúo sin razón). Quisiera poder explicarles el origen de mi autodesprecio, pero es tan estúpido que me avergüenza el puro de hecho de borronear su existencia, por fofo.

Podría atreverme a decir que el día de hoy anhelo, más que nada en este mundo, reavivar mi curiosidad, pero una parte muy masoquista de mí quiere perecer así como estoy. Sin embargo, he de confesar que si por algo me he forzado a vivir (porque esto no lo estoy haciendo con ganas), no ha sido por mí sino por mi familia. Jamás me perdonaría el hacerles daño, porque sé que me aman. No puedo ser tan egoísta, al menos no aún.

Para llevar esta tarea de vivir a cabo, trato de encontrar trabajos interesantes, gratificantes, bien remunerados. Estudié literatura porque no me veía disfrutando de otra cosa. Ahora que estoy graduada, después de cinco años de luchar, de vivir sola, de ganarme mi vida semana tras semana, me doy cuenta de que lo que sé no le sirve a la sociedad que me rodea; a nadie le importa usar bien las comas, las mayúsculas ni los acentos; a nadie le interesa tratar con delicadeza sus propios pensamientos para ponerse en contacto consigo y con los otros; a nadie le importa tratar de entender. Antes a mí me importaba, me parecía que tenía amigos que lo hacían, pero no es cierto. Nada de eso fue así.

Odio tanto vivir entre ustedes, pero odio más tener que vivir conmigo tratando de ignorarme todo el rato. No sé si algún día llegaré a perdonar a mis padres por haberme tratado como lo hicieron a sabiendas de mi sensibilidad. Qué más quisiera yo, poder hacerlos a un lado y continuar; pero soy un animal rencoroso y doliente, no hay perdón que me baste. Puede ser que haya aprendido a odiarme porque ellos me odiaron primero.

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