Tributo a la audiencia

Tributo a la audiencia
"The show is over" by Matthias-Haker

jueves, 27 de junio de 2013

A donde van las virtudes

Carmen:

Ya te vas, lo sé y lo sabemos: la verdad es que no te voy a extrañar. ¿Te das cuenta? Todos estos meses juntos compartiendo un espacio y la misma alfombrilla no me harán extrañarte el día de mañana ni el que sigue. Había sexo y comida, junto, todo revuelto. Luego había música y sexo, luego películas, como en todas las parejas que se aman y se odian. ¿Viste cómo los relojes nos dejaron de importar de a ratos? ¿Viste cómo la luz nos miraba con envidia y desasosiego? Yo me moría de hartazgo, siempre eras la misma, dando vueltas en la sala, en la cocina, encima de mi escritorio por más que te pedía con cariño que me dejaras en paz. Cuando me ponía a hacer castillos de naipes te gustaba darle de manotazos rugiendo como tigre en celo. No te podía dar más de lo que tengo. ¿Cómo es que no te fuiste antes? ¿Cómo es que yo mismo no te corrí? No quiero decir estas cosas sin tacto, pero presiento que no tienes intención alguna de leer lo que te escribo en esta hora de verano.

Tienes nombre de santa. Eso jamás te lo podré perdonar. Carmen. Ni siquiera te puedo maldecir. Hay una parte de mí que está loco por ti. Y lo sabes y lo sabemos. Hay otra que está partida en mil pedazos: pedazos de inconstancia, pedazos de insolubilidad. Preguntas, millones de preguntas. Admito que te fui infiel, admito que me importó un bledo. ¿Eso te duele? ¿Fue por eso que te empezaste a alejar? ¿Oliste en mí el hedor?

Te miro a través de la cortina de papel de china. Miro tu cuerpo como el gato que caza un hilo de estambre. Estás hecha de retazos, de neblina, de gotas de cloroformo. No sabes cuánto me gusta dormir sobre la  división entre tus costillas y tu abdomen. Te preocupas porque tienes una línea de vello entre tu ombligo y tu pubis. Desde donde yo lo veo, es el escenario de una breve sabana. Si te miro hacia arriba, puedo distorsionar todo en tu cara: veo tu cuello, tus clavículas, tus pechos insolentes alejándose el uno del otro, despidiéndose, como tú y yo ahora.

Te masturbaré una vez más. Siempre he tenido miedo de lastimarte, de desgarrarte por dentro y de no saber cómo volver a pegar los pedazos. Me pregunto si podré encontrar a otra que huela como tú, que se peine como tú, que guiñe ese ojo como tú. 

Ya no hay magia. Lo sabes y lo sabemos todos. Cuando salgas por esa ventana, quiero que la dejes abierta. Quiero ver tu cola desaparecer a la mitad de este día erizado. 

Dicen que el amor es una virtud, Carmen pero a mí ya se me olvidó en dónde demonios la dejé aventada.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Este texto es genial, cierras con perfección. La única figura que no me gustó fue la de los honguitos por lo demás me encanta el tono de indiferencia y cinismo que logras.

Acróbata dijo...

Muchas gracias por las observaciones, Té. La última línea es tributo a "Sea of Love" de The National. ¿La has escuchado?

Gracias por leer también.