Tributo a la audiencia

Tributo a la audiencia
"The show is over" by Matthias-Haker

sábado, 3 de noviembre de 2012

Otra breve furia



Me dijeron que tenía que escribir una carta de odio y otra de amor. Tuve problemas para encontrar destinatario para una de ellas. Trataré de no revelar el nombre de la persona elegida y de usar de manera correcta los lugares comunes para estas emociones, que son ya de por sí bastantes corrientes. 

Jamás le digan a una mujer como yo sobre qué debería de escribir, puede quedar una reminiscencia de mal gusto estampada en la pantalla, como un estornudo mal previsto, una lágrima prematura.

He aquí mi primer borrador para la carta de odio.



Especie de ratera:

Muchas veces se ha pensado que el odio es el sentimiento contrario al amor, pero es mentira, como bien sabes. El verdadero opuesto a estas emociones es la indiferencia. Tal vez se puede tomar esta conclusión como un lugar común, pero es necesario aclararlo desde un principio, para que sepas bien de qué estoy hablando cuando evoco en estas letras las sílabas te-o-dio.

Te odio. Te odio con la mitad del amor que le guardo a mi colección de poemas de Villaurrutia. Te tomaría de la mano para decírtelo, pero corremos el peligro de que me la quiera quedar como souvenir en un frasco con formol. No quiero acusarte de nada, y si lo he de hacer, será para señalar con dolor tu traición. No sé si tenga permitido odiarte de esta manera tan pasiva, sin embargo, es único que puedo sentir por ti ahora. Verte, saber que existes me mantiene despierta a horas insultantes. Fumo en tu honor y lamento desde el fondo de mi apéndice haberte conocido. Espero que seas lo suficientemente inteligente como para darte cuenta de que no planeo abrazarte el día que decidas regresar a mí. No tienes lugar de regreso, porque ese cuerpo que te amaba sin límite ahora es carbón incendiado. Qué malo es que personas como tú y como yo se odien, nos veríamos tan elegantes juntas. ¿Sabes qué pasa? Que tal vez estoy confundiendo el odio con otra cosa. Tal vez muy dentro de mí te deseo, pero simplemente no puedo manejarlo, no lo soporto, que estés tan lejos, tan pura y enaltecida en ese mundo preciosista y yo tan hundida en mi mierda, ladrando del otro lado de la puerta, esperando a que me abras la puerta. Creo que disfrutas escucharme rascar el suelo, a ver si puedo hacer un hoyo y colarme del otro lado. Acá está tan oscuro todo y por la rendija huela a pan y yo tengo tanta hambre. Quisiera ser tan popular como tú, agradar con mis comentarios reaccionarios y verme sexy en las fotos de mis amigos. Quisiera ser profunda, sacarle lagrimitas a mis amantes, autografiar pantaletas, responder preguntas epistemológicas, odiar el pop, odiar al gobierno sin reservas, ser insolente con gracia y levantarme de la cama sin tenerme que peinar. Creo que todas esas cosas otorgan éxito o al menos lo ayudan a uno. Nada de eso poseo, soy demasiado simple para todo, me gusta explicar todo con palabras corrientes y hago uso de una sintaxis plana. Fisiológicamente soy incapaz de estar enamorada de dos hombres o más, por eso soy tan impopular, antisocial. He amado al mismo por tanto tiempo que hasta yo misma me aburro. Me cortaría las venas hoy si no fuera porque tengo que ir a trabajar mañana. Quisiera entregarme a los caprichos cotidianos, gritar en medio de la calle que soy homosexual, no volverme histérica tratando de combinar mi ropa con mis zapatos, parpadear lento para admirar la luz, estar más cerca del suelo, porque he cavado tan profundo que ya perdí la noción de la altura. ¿Quién diría que tú y yo tuvimos algo que ver? Nadie, creo, podría unir una personalidad como la tuya con la mía.

¿Y a qué viene este hilvanar? Nada, sólo quería ser ingeniosa, salir bien librada de una batalla que bajo tabú ocurre ante los ojos de nadie. Quería perder el tiempo para no hacer la tarea, quedar exhausta para poder apagar la luz sin soñar.

Ahora escucho un synth-pop muy ácido e inesperado. La voz del vocalista está distorsionada, pero es sensual. Me imagino que si al corazón le pudieran hacer ultrasonido, así sonaría al cantar y podríamos ver las ondas de su voz en el lector de latidos al que se conectan los enfermos moribundos, una onda verde irregular que tiene crestas y valles, una línea torcida en un fondo negro insondable.

No tengas miedo de mis breves furias, algo bueno saldrá de ellas.

Hasta pronto,

Alfa=//=Omega

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