Día uno (quién sabe): la mentira continúa. Pensar que soy capaz de entregarme a las delicias del amor por otra persona que no sea él equivale a declarar que el ser humano es incorruptible. ¿Y qué he estado haciendo todo este tiempo desde que él se fue? Prolongar la muerte fingiendo que me gusta mi vida. La vida sin él es estar condenada al eco, a su persecución. Yo solía abrazar la naturaleza y podía darme el lujo de pensar que estaba viva. ¿Y ahora qué me queda sino el lamento de quien ha perdido, no la mitad, sino el contenido de todo su ser? Era él en quien podía confiar más que en mí misma. Ahora se supone que tengo que recuperar mi cauce y sanarme con pastillas. Eso no tiene nada de valiente, fingir que lo he superado, fingir que puedo mirar hacia atrás y reír, que puedo seguir con la mirada el alejamiento de mi amado y no sentir absolutamente nada, o, si acaso, alivio. Mentira, y no hay nada más que constituya mi aura. No sé ni cómo es que tuve las fuerzas suficientes como para haber vivido un año más. ¿Vivido? ¿Es esto una vida? Puede parecer que sufro por muy poco, pero no hay peor vida que la que no quiere ser vivida. Autoengaño, uno tras otro, como un gran rompecabezas, la pieza que encaja en otra y nos fascina con el paisaje que revela, escondido, cifrado. Mi paisaje no es.
Depresión significa borrar toda frontera, todo origen, todo fin, estar en el ojo de un huracán estático. Aquí uno no cae ni se eleva, sólo se está varado en un punto Cual-Sea, moviendo los párpados, arriba luego abajo, no hay furia, ni cólera, ni alegría, ni ardor; sólo la llanura del ser. Y uno se conforma con eso, se queda tendido boca abajo después de haber sido acuchillado en el vientre, con el sabor de la sangre en la boca, parpadeando y mirando la nada. No se siente la urgencia de evitar ningún tipo de derrame, uno sólo asiente y calla. El tiempo sangra desde el hígado hasta el suelo sin nutrir ya nunca nada. Ni siquiera podría decir que uno muere, toda noción de cambio se cancela, toda emoción, todo instinto, todo reflejo, como una gran molécula de oxígeno a cero grados Kelvin.
2 comentarios:
Seguimos escribiendo esporadica y perdidamente, mi contador de visitas va en reversa, tuve la idea de abrir otro blog con otra identidad... crees que es estupido?
No, no es estúpido, parece que funciona. Yo lo intenté una vez, pero me salieron cosas peores. No pierdes nada...
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