Tributo a la audiencia

Tributo a la audiencia
"The show is over" by Matthias-Haker

domingo, 4 de septiembre de 2011

Radiohead pour les abandonnés (Deux)


There There: entre tú y tú mismo: un espiral que desciende al fuego
El retrato no es uniforme. A veces es más fornido, a veces tiene más carne en el vientre. Yo lo sentí, pero no quería decir que ahí estaba. ¿Es real la realidad? Que “D”ios nos ayude. Yo quisiera volver a intentarlo, la primera vez nunca sale bien, aunque sin duda es la mejor. Recuerdo, siempre recuerdo, entonces es culminar con una renuncia pasajera y en ese momento, con ese acto que es claudicar para volver a empezar, enunciamos un futuro poco probable enganchados como estamos condenados a un pasado irrepetible. Ya.

Scatterbrain: entre la foto y el clavo que me separan del aire de tus pulmones: oremos
Bernardo, eras un muñeco lleno de arena y agua fría viajando en la espuma de una rabia sustentada en un supuesto flujo de energía medianamente equilibrado. Más es menos y menos es más. Un acento, coma y salto de párrafo. Nadie dijo que tenía caso continuar de esta manera, línea tras línea voy olvidando las canciones y sus compases. Un vals bárbaro nos mueve una planta sobre la otra y nos deslizamos hacia el fondo. El evangelio según San Bernardo: la idea de final es definitiva. Final se escribe con efe de foco fundido feo y forrado de falacias furibundas fomentadas fornicadas falsas fucked filled with con-fusion (questioning why). Era un tren, tiene que ser un tren. Tal vez es un tren gracias a aquella canción en donde dice que la felicidad le pegó como un tren en las vías, la felicidad le dio como una bala en la espalda. Wolf At The Door. Yo sentía el aire en tu cara. Tú ibas del otro lado del vidrio. El silicio nos separaba tan delgadamente que apenas nos podíamos oler y reconocer. Mi perfume, te lo confieso. Piensa en él. Y mientras yo buscaba qué mirar en el vagón del tren, te subías al barandal y cuando te gritaba que ¡NO…! saltabas. Era un día nublado y el cielo estaba tan cerca del suelo como si fueran mantas pintadas con acuarelas. El viento, ¡no puedo olvidar cuánto viento hacía! Y el pasto era verdísimo, más verde que tus ojos, tu envidia. Saltabas mirando al pasado irrepetible. Estábamos ahí, cómo es que no lo recuerdas. Y un poste te deshacía la cara y dejabas de pensar. Mis gritos brotaban como los rayos del sol. Cargar tu ataúd es un deseo muy encarnado en los surcos de mi cerebro. ¿Entiendes?

Peces rarísimos nos salían de la boca: peces dorados y eléctricos, como electric bloom. Necesitaban la receta para las crepas de pollo con manzana a la canela: cocieron mi corazón en un bol al baño maría y le quitaron el pellejo. Después lo desmenuzaron sobre la tortilla recién hecha y la hornearon con tu manzana de Adán a 442 grados Farenheit. La canela salió de tus pestañas incineradas. Toco el fondo y escapo.

Reckoner. Un pandero inhóspito tiembla debajo de la cama. El chiste lo tienen los acentos. Las creaciones son tan difíciles. La verdad es que no me puedo culpar. Me pregunto si la violentación de los hijos es una regla de adaptación natural: Darwin me la pela. Separamos las costillas del esternón y hacemos jabón con la grasa. ¿Por qué los peces muertos flotan y la gente se precipita?

Todo
En        Ayer me desperté              El
      Lugar     chupando un limón     que le corresponde.

3 comentarios:

°venganza dijo...

Me pasa lo que... bueno, es lo que le pasa a todo lector frente a la literatura, pero se vuelve más evidente a veces. Ha leído "Fragmentos de un discurso amoroso"? Si fuera uno miembro de la real academia, así es justo como no se debería proceder. Digamos que todo lector es una metáfora involuntaria de un voyeur. Como para toda metáfora, para ésta en particular el mirón no corre riesgo alguno de ser descubierto, por eso uno puede leer en el baño. Así que, más aún que un voyeur, puesto que es una metáfora, el lector sólo se puede acercar desde una dimensión, la cual, quizás igual que la de la mirada, proporciona, pero también instiga y de hecho requiere, que exista una distancia; por eso la gente suele cerrar los ojos cuando se besa. Quiero decir que, siguiendo en la misma metáfora, por ejemplo, pienso que una sola palabra en su texto podría ser una persona, y lo único que puedo hacer es verla, no sé como huele, a qué sabe, no sé donde nació, ni siquiera se me permite hablar con ella.

Así que sólo me acerco desde la estética de esa apariencia, y, en ella, invoco otros fantasmas, otros engendros, hago otras personas muy diferentes de las que ha puesto usted, o quizá no tanto.

Me muevo en la escopofilia. Diría, si yo soy un voyeur al leerla, y su texto fuera la escena de un encuentro sexual, yo me estaría masturbando.

Acróbata dijo...

Bien, entiendo. Sí, he leído "Fragmentos de un discurso amoroso", me sorprende que alguien con este bagaje se haya topado con mi blog. He tratado antes con el tema de las distancia y el deseo, tengo mis propias especulaciones, sobre todo después de leer a Kundera, García Ponce y Raúl Dorra. ¿Ha leído "Inmaculada o Los placeres de la inocencia"? Tal vez me dedico a la literatura porque es socialmente aceptable (más o menos), sino, me dedicaría a la pornografía. Aunque, claro, la pornografía es demasiado explícita, y gusto más de lo eróticamente velado: la imaginación es un ejercicio de tiempo completo y la pornografía me mata todo el instinto.

Si usted se estuviera masturbando, lo único que podría hacer es desearle una feliz venida.

Usted siga imaginando...

°venganza dijo...

Sí, creo que tengo cierta vocación de profesor. Me gusta explicar las cosas aunque pudieran ser evidentes. Bueno, siempre puedo escudarme en uno de los mitos de Descartes; en el que lo evidente resulta que no era, después de todo, tan evidente.
Pero sí, sí he leído esa novela. y, en mi caso, ya no hablamos de metáforas. Ja! Digo, para qué quiere uno novia a los dieciocho si se puede leer a García Ponce y masturbarse hasta que salgan llagas.
Aunque no conozco a Raúl Dorra, y supongo que la pornografía puede, en algún momento, ser el velo de otras cosas.
Pero sí la entiendo, la imaginación es un ejercicio de tiempo completo y, además, poco practicado; a diferencia de la pornografía.