Tributo a la audiencia

Tributo a la audiencia
"The show is over" by Matthias-Haker

jueves, 20 de mayo de 2010

¿Y luego? Una casa de rubick,

Anoche soñé contigo. ¿Tú crees? Yo no. Bueno, un poco, porque he estado escuchando la canción que me enseñaste. Es el peor regalo que me puedes hacer: la música y los libros. Porque si un día me dan ganas de olvidarte, no lo lograré del todo, porque tu música estará ahí, y los libros también. Y si mientras estoy tratando de olvidarte (lo que me puede tomar una vida o un segundo) y escucho tu música o me acuerdo de tus libros, recularé inevitablemente. Es por eso también que a mí me gusta regalarlos, le tengo miedo al olvido.

¿Quieres saber sobre el sueño? Fue muy cagado. Estábamos en una especie de marcha en la universidad. Había que marchar hacia el centro saliendo del campus, como cuando marché con otros para protestar sobre la tarifa de los camiones. Íbamos juntos. Ibas de playera roja y con tu colita de caballo mal hecha. Recuerdo mucho tu perfil, es como casi siempre te estoy mirando. Por eso en mi sueño yo caminaba de tu lado izquierdo. Nos empezábamos a quedar atrás, íbamos pendejeando. Por alguna razón, teníamos que subir por una casa mal terminada, fue como caminar dentro del cubo rubick, subíamos escaleras que daban vueltas por todos lados y lo que solía ser el techo ahora era el piso. Había gente mayor jugando ajedrez en las habitaciones de color crema. A veces había barandales, a veces no. A veces ellos nos ayudaban a subir. Pero como la casa iba como rodando, en una de esas no pude agarrarme bien y caí sobre ti. Nos mirábamos, reíamos. Te besaba y me daba vergüenza. Tenías las uñas pintadas de negro con brillantina plateada, completamente andrógino. Y cagado. No me molestaba, claro. Acababa de besarte y empezaba a tocarte el cabello. Seguíamos chacoteando. Me daba mucho gusto que lo único que quisieras tocar fueran mis manos y mi cara, no mi culo. Fue delicioso hacer mi culo desaparecer de mis preocupaciones eróticas, fue como cuando un niño deshace el lazo del regalo y descubre que lo que le pidió a los reyes era exactamente lo que había dentro. ¿Recuerdas esa sensación? Yo apenas.

Y, malamente, me desperté en la madrugada, porque dio miedo enamorarme. Como sándwich, tenía este despertar aplastado entre dos sueños donde aparecías tú.

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